¿Molemos café?
Hola internautas
Hablemos sobre los rituales, si bien esto es una tema que sería fascinante hablar con un psicólogo por desgracia no tengo una a mi alcance como colaborador y aunque podría hacer un pequeño popurrí sobre mil cosas que leyera por internet y chatGPT, ese no es el estilo que nos gastamos en TheFocusTracking.
Así que, como todo, hablare desde la reflexión personal.
¿Primero tendríamos que definir que es un ritual no? Con "ritual" me refiero a esta secuencia de acciones que usamos para algo muy concreto, a veces puede ser para obtener un resultado tangible pero la mayoría de los casos, el resultado no será fácilmente medible, de hecho, seguramente no tendremos ni escala con la cual tratar de medir su impacto.
Vamos a poner un ejemplo "practico", uno de los vicios de este redactor es el café, preparar un café puede requerir un tiempo, un proceso y una serie de pasos a seguir.
En mi caso con preparación vía aeropress: Moler el café a mano, calentar el agua, enjuagar el filtro, verter el café, el agua caliente, remover, infusionar unos 30 segundos y presionar el embolo suavemente.
El resultado claro, un café.
¿El trasfondo? Acabo de disparar que el día a empezado voy a tomarme el café en frente del ordenador, mientras la máquina de pensar va arrancando.
Creo que esto ha explicado claramente lo que quería representar, en mi caso he expuesto este ritual.
Sin embargo, todos tenemos los nuestros, cientos de ellos muchas veces inapreciables porque los tenemos extremadamente incrustados en nuestro ser.
Seguramente algún lector estará pensando: "Diría que eso se llama rutinas... para que envolverlo en tanto dramatismo"
A esto tenemos dos cosas que comentar, la primera, en TheFocusTracking no somos así, somos adictos en tratar de desglosar las pequeñas cosas que nos componen como personas en nuestro día a día.
La segunda, si bien son rutinas si bien un ritual puede ser rutina, no todos los rituales son rutinas, querido lector, para poder responderte voy a usar como ejemplo un recurso muy utilizado en el mundo cinematográfico.
Visualicemos la secuencia sobre alguien llegando a casa después de un largo día, llega a casa y se sirve una pequeña copa de whisky, no como método para embriagarse y acabar es día, simplemente ese momento de parar, sentir el sabor añejo del whisky, es su disparador de haber llegado a casa nos merecemos un respiro.
En ritual no ha de ser algo que hagamos todos los días, cepillarse los dientes no es un ritual, ese ritual ha de ser capaz de despertarnos algo.
Seguramente si nos analizáramos en detalle, cosa que siempre intentamos desde aquí, encontraríamos cientos de ellos y no para todos han de ser iguales.
Poner un perol de caldo al fuego el viernes al mediodía, puede ser una acción simplemente cotidiana para muchos.
Sin embargo, a otros les despertara la misma sensación que nuestro ejemplo anterior con el whisky, les inundara esta sensación de que la semana a llegado a su fin y que han vuelto al hogar.
Como prácticamente todo lo que tratamos en este sitio web, todo puede ser tantas cosas como a la vez nada, sin iros más lejos nuestro anterior ejemplo.
Puede ser nada, simplemente un ser humano cumpliendo la necesidad básica de alimentarse.
Podemos haber incrustado este ritual en nuestra vida, como método de freno a nuestra ajetreada y cambiante semana, al final un plato caliente siempre es reconfortante.
Puede tener un origen, una costumbre familiar, recordar ese calor materno que en la vida adulta parece diluirse.
Podríamos hacer el símil a un sensor, algo que al detectar X se encargara de disparar a Y.
Ese especial olor que desprende el césped recién cortado, puede ser un olor que nos agrade, sin embargo, nos puede transportar a por ejemplo algún verano de antaño.
Por suerte o por desgracia, no disponemos de un comando de voz para permitir orientarnos hacia un pensamiento, para poder enfocarnos, para poder destensar o simplemente para poder respirar…
Pese que se podría afirmar que seria una suerte disponer de ello, pensémoslo con detenimiento ¿De verdad valdría la pena? Si fuera así, perderíamos uno de los primeros motivos por los cuales uno decide mirar dentro uno mismo.
Si quiero llegar a mis metas, necesito saber como potenciar esos estados que me llevaran a las mismas.
Sin embargo, lo primero que debemos hacer es deconstruir nuestro pensamiento, saber que nos lleva a nuestro razonamiento a nuestro simple pensamiento, asumiendo que la mayoría de resultados de nuestras expediciones, saldrán con incógnitas.
Una vez creamos que lo tenemos.
Ahí podemos empezar a construir estos rituales, que orquestaran nuestro pensamiento y por consecuencia nuestro funcionamiento.
Lectores, después de esto me voy en la profunda obligación de indicarles lo siguiente:
“Estimados navegantes, se les da pleno conocimiento a partir de este anuncio, de que sumergirse en las profundidades de su pensamiento, puede no acabar como ustedes esperaban.”
Nos leemos, gracias.